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La colección cuenta con casi 4.000 piezas de craneología, cerámica, lítica, metalurgia y textil de las sociedades originarias que ocuparon el actual territorio ecuatoriano desde el año 11.000 a.C. Conserva la cultura material de: El Inga, Valdivia, Bahía, Tolita, Guangala, Pasto, Milagro-Quevedo, Manteño Huancavilca, Consanga Píllaro, Puruhá e Inca. 

PIEZAS DESTACADAS

Moments of our life

Ocarina, instrumento de viento, representación en cerámica. Cultura Pasto. Datación aproximada: 700 – 1500 d.n.e

Moments of our life

Piezas y núcleos de obsidiana, puntas de flechas, proyectiles, lascas, raederas. Período neolítico-preformativo. Datación aproximada: 11000 a.n.e. - 4000 a.n.e. 

Moments of our life

Compotera Pasto (Tuncahuán o Piartal). Decoración con pintura positiva, en tonos rojo o marrón. Datación aproximada: 700 – 1500 d.n.e

PIEZA COMENTADA

Referencia cultural: Cultura Bahía, Período Desarrollo Regional (Ecuador). 500 a.C. – 500 d.C.  

Chamán Bahía

Bibliografía

Dirección Museo Etnográfico UCE. (1958). Viñeta. HUMANITAS, I:1.

Dirección Museo Etnográfico UCE. (1959). Viñeta. HUMANITAS, I:2.

Ontaneda Luciano, S. (2010). Las antiguas sociedades precolombinas del Ecuador: Un recorrido por la Sala de Arqueología del Museo Nacional: Catálogo de la Sala de la Arqueología. Banco Central del Ecuador.

Robledo Sanz, B. (2016). Asientos para comunicarse con los espíritus. Bancos zoomorfos amazónicos en el Museo de América. En A. Gutierrez Usillos, Así me siento. Posturas, objetos y significados del descanso en América.

Salazar, E. (2015). La arqueología contemporánea del Ecuador (1970-1993). Procesos. Revista ecuatoriana de historia, 1(5), 5. https://doi.org/10.29078/rp.v1i5.453

     El Chamán Bahía fue el objeto escogido como emblema de la revista Humanitas y descrita, en un inicio, como: “Ídolo de Esmeraldas, costa del Ecuador; cabeza deformada, tocado y adorno nasal. Sendas serpientes se enroscan en sus brazos. Terracota de la colección del Museo Etnográfico de la Universidad Central” (Dirección Museo Etnográfico UCE, 1958, p. 6). Un año más tarde, Emilio Estrada, arqueólogo autodidacta, añade datos sobre su descubrimiento, indicando que la pieza habría sido encontrada en un barranco de la parroquia Convento, en la provincia de Manabí y habría sido adquirida por el Sr. Gómez, un comerciante español de antigüedades. Posteriormente, esta habría sido vendida a un señor de la Casa Tagua de Chone y comprada finalmente por el Embajador Francés en Quito, señor Jeorges Terver, quien la entregó en calidad de donación al Museo Etnográfico de la Universidad Central. Según Estrada, La figurilla antropomorfa pertenecería a la cultura Bahía I, del periodo conocido como Desarrollo Regional y sus dimensiones son 54,5 cm de alto, 33 cm de ancho y 27,5 cm de espesor (Dirección Museo Etnográfico UCE, 1959, p. 6).

     En la década de los años 50 y 60, la arqueología de la costa ecuatoriana gira alrededor de los trabajos de Emilio Estrada, quien realizó varias excavaciones a lo largo del litoral, convirtiéndose así en un referente nacional e internacional gracias a sus investigaciones sobre las culturas Valdivia y Bahía (Salazar, 2015, p. 8). Si bien el nombre de la cultura Bahia se le atribuye al profesor Francisco Huerta Rendón, fueron lxs arquéologxs Max Uhle, Matthew Stirling, Emilio Estada, Betty Meggers y Olaf Holm, quienes, posteriormente,  realizaron importantes aportes  sobre esta cultura, gracias a varias excavaciones arqueológicas y clasificación de la cerámica encontrada.    

     Las figuras Bahía reflejan un extraordinario dominio artístico, que pone en evidencia una ideología religiosa importante en las prácticas ceremoniales de esta sociedad. El chamán era un médico, sacerdote y jefe, experto herbolario y traductor de los fenómenos del mundo natural, comunicaba una ideología religiosa, así como símbolos e iconos que mantenían su poder como mediador espiritual (Ontaneda Luciano, 2010, p. 113). Por lo que se considera que “para establecer contacto con las fuerzas de la naturaleza, los chamanes cuentan con un espíritu particular que actúa como alter ego, en el que cree que puede llegar a transformarse” (Robledo Sanz, 2016, p. 31). 

Referencia cultural: A partir del Período Precerámico, también conocido como Paleoindio (11000 a. C. – 3500 a. C) 

Puntas de proyectil

Imagen obtenida del capítulo “Puntas de proyectil, tipos, técnica y áreas de distribución en el Ecuador Andino” de la paleontóloga María Angélica Carluci, publicado en el Boletín de Antropología IV de Humanitas en 1963, Figura 3.

Bibliografía:

Bell, R. (1977). Obsidian Hydration Studies in Highland Ecuador. American Antiquity, 42(1), 68-78. doi:10.2307/279462

Carluci, M. A. (1963). Puntas de proyectil. Tipos, técnica y áreas de distribución en el Ecuador Andino. Separata de Humanitas, 4(1), 5-56.

Fondo de Salvamento del Patrimonio. (2009). Atlas arqueológico Distrito Metropolitano de Quito. Volumen I. Quito, Ecuador: Instituto Metropolitano de Patrimonio.

Mayer-Oakes, W. (1986). El Inga: A Paleo-Indian Site in the Sierra of Northern Ecuador. Transactions of the American Philosophical Society, 76(4), 1-235. doi:10.2307/1006466

Ontaneda, S. (2010). Las antiguas sociedades precolombinas del Ecuador. Quito:Nuevo Arte. 

Salazar, E. (1980). Talleres Prehistóricos en los Altos Andes del Ecuador. Cuenca, Ecuador: Departamento de Difusión Cultural. 

     Las puntas de proyectil son artefactos líticos de forma triangular o lanceolada elaborados a partir de una lasca de diferentes rocas duras, como: obsidiana, basalto, cuarcita, andesita, entre otras. Estas pueden tener diversos espesores y habría servido como extremo activo de instrumentos de caza debido a su punta aguzada.

    En el Ecuador, pese a que este tipo de artefactos se los encuentra en diversos contextos arqueológicos, regiones geográficas y períodos culturales, se les asocia generalmente a vestigios pertenecientes al Período Precerámico, también conocido, en la Sierra ecuatoriana, como Paleoindio.

     Según Ontaneda, en este período temprano, las puntas de proyectil - también conocidas como puntas cola de pez, habrían sido utilizadas por cazadores recolectores especializados, quienes habrían realizado estos artefactos para capturar animales, faenar la carne y procesar pieles para vestir.

     Las investigaciones arqueológicas en el Ecuador han puesto a la luz varios talleres de producción lítica; sin embargo, es a María Angélica Carlucci, a quien se le debe la formación de las primeras colecciones líticas del Precerámico ecuatoriano, las cuales se encuentran actualmente en el Museo Antropológico Antonio Santiana, antes Museo Etnográfico.

     A finales de los años 50 e inicios de los 60, Carlucci emprende varios estudios sobre el Paleoindio y la industria lítica en el Ecuador, con la colaboración de grandes arqueólogos como Robert Bell y William Mayer-Oakes. Sus publicaciones fueron pioneras y son referentes en todo tipo de investigación arqueológica que aborde el estudio de períodos tempranos en el Ecuador.

     La Cultura Manteña, establecida durante el período de Integración (500 – 1532 d.C.) en la provincia de Manabí principalmente, se caracterizó por ser un pueblo que controlaba extensos territorios producto de sus importantes nexos comerciales mediante la navegación.

     Las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo desde inicios del siglo XX por Marshall Saville y continuadas hasta nuestros días, evidenciaron una gran cantidad de artefactos, ecofactos y estructuras, que reflejan las dinámicas sociales, políticas, económicas y religiosas existentes en aquel periodo. En uno de los centros urbanos de mayor importancia, como Agua Blanca en la provincia de Manabí, fueron encontrados más de un centenar de cimientos líticos, techos de paja, estructuras ceremoniales y fragmentos de sillas de piedra con la forma de U, de allí su nombre.

     Las Sillas en U, también llamadas por algunos investigadores como Sillas de poder, fueron esculpidas en roca sólida con diseños antropomorfos y zoomorfos principalmente, y constituyen uno de los vestigios más representativos de esta Cultura. A lo largo del territorio Manteño, se han encontrado sillas de diferentes tamaños y formas que actualmente hacen parte de varias colecciones arqueológicas a nivel mundial. Entre las diversas interpretaciones, se sugiere que este asiento estuvo reservado para individuos de alto rango religioso o sociopolítico, como chamanes o caciques. 

      Lamentablemente, debido a acciones de huaquerismo y coleccionismo legal, varias de estas sillas no han sido encontradas en contextos originales por lo que su interpretación debe ser realizada con mucha cautela; sin embargo, la mayoría de los arqueólogos coinciden en que se tratarían de objetos con carácter ceremonial principalmente.

Referencia cultural: Manteño (500 d.n.e. – 1532 d.n.e) 

Silla en U Manteño

Bibliografía:

Ontaneda, S. (2010). Las antiguas sociedades precolombinas del Ecuador. Nuevo Arte, Quito. 

Stothert, K. E. (2001). Manteño. In Encyclopedia of Prehistory (pp. 303-327). Springer, Boston, MA. 

Echeverría A. (2011). Glosario de arqueología y temas afines. INPC, Instituto Nacional de Patrimonio Cultural. 

    Conocido también como urpu (Bonavia, 2008, 122), es un cántaro de gran tamaño incaico. Se distingue por tener un cuello afinado que se usaba para transportar líquidos (Winick, 1969, p. 55). Su cuerpo tiene una sección ovoidea, una base cónica pronunciada, dos falsas asas bajo el labio, dos asas verticales en la parte inferior del cuerpo, diametralmente opuestas, y una prominencia (clavija de aríbalo) en la parte superior del cuerpo, como elemento decorativo y funcional (Silva, 1993, p. 5).                                                                                                        Las vasijas de tipo Aríbalo son muy frecuentes en los contextos arqueológicos incaicos, siendo una de las formas más comunes junto a los platos planos y las ollas pedestal, constituyéndose en la tríada por excelencia de los equipos de cocina de esta sociedad. (Bray, 2004).                                                                                                    Los aríbalos debieron utilizarse para el desarrollo de los rituales de consumo de chicha (Cook y Glowacki, 2003) con la intención de cumplir con la prestación estatal de esta bebida que, tal como indica Bray (2004), fue más importante en las regiones distantes del Cuzco que en el propio centro del Imperio.                                              Bonavia (2008), director del desaparecido Museo del Trocadero en Francia, habría asignado el nombre de aríbalo a las cerámicas de la sección peruana del museo que se asemejaban a ceramicas griegas de la misma forma.

Aribalo Inca (del griego ἀρύβαλλος, aryballos)

Referencia cultural: Inca (1490 – 1534 d.n.e.)

Bibliografía:

Bonavia, D. (2008). El término “aríbalo” en la Arqueología Andina. Revista Andina, 46, 115-127.

Bray, T.L. (2004). La alfarería imperial inka: una comparación entre la cerámica estatal del área de Cuzco y la cerámica de las provincias. Chungara Revista de Antropología Chilena, 36, 365-374.

Cook, A.G y Glowacki M. (2003). Pots, politics, and power: Huari ceramic assemblages and imperial administration. En T.L. Bray. (Ed.), The Archaeology and Politics of Food and Feasting in Early States and Empires (pp. 173-202). New York: Kluwer Academic/Plenum Publishers.

Silva, Alicia. (1993). Glosario para la documentación cerámica. Bogotá. Fondo de promoción de la cultura.

Winick, Charles (1969). Diccionario de antropología. Buenos Aires, Editorial Troquel.

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    La colección osteológica del MAAS está compuesta de 164 huesos humanos. En los años 1950 a 1960 el Dr. Antonio Santiana, arqueólogo autodidacta ecuatoriano y por entonces director del museo, recolectó esta colección a partir de sus hallazgos en diferentes partes del país, sumándolos a la colección etnológica, arqueológica y lítica.                                                                                                                                                       La colección incluye 128 cráneos humanos, provenientes de la Sierra y Costa ecuatoriana (que en algunos casos presentan deformación braquicéfala o dolicocéfala); 27 maxilares; 5 huesos de extremidades y 4 vertebras. De los 128 cráneos existentes, solo 9 están presentes en la exposición permanente, mientras que la mayoría de la colección reposa en la reserva del museo. De los 9 cráneos de la primera vitrina, 5 son de tendencia braquicéfala, 1 cráneo braquicéfalo deformado y 3 cráneos dolicocéfalos.                                                                     El Dr. Antonio Santiana, estudió estos cráneos sobre la base de los hallazgos en Lagoa Santa, Brasil y en los estudios óseos y antropométricos realizados a indígenas precolombinos y modernos de la Costa, Sierra y Oriente ecuatoriano. Desde 1936, Santiana había realizado estudios en craneometría, basándose en la cultura, morfología, pilosidad, mancha mongólica, grupo sanguíneo, dentadura y costumbres de grupos indígenas de Imbabura, Pichincha y Chimborazo.                                                                                                                               Entre las investigaciones, en 1964 destaca el hallazgo de 73 cráneos adultos, de los cuales 49 son probablemente de hombres y 24 de mujeres, modernos y no deformados, recogidos de Otavalo y Cotacachi (Provincia de Imbabura). Cráneos que en la actualidad forman parte de la colección del MAAS.                                    No disponemos de los datos relativos a los cráneos debido a las condiciones geológicas y arqueológicas que los rodeaban al momento de su hallazgo. La geología de la región descubre terrenos pertenecientes al postglacial (Glaciación Würm aproximadamente de 10.000 a.n.e), en cuya superficie han sido encontrados los implementos líticos pertenecientes a la industria tallada del Paleoindio ecuatoriano, no siempre en las mejores condiciones. Las investigaciones de Santiana en Imbabura, Alangasí, Punín, Paltacalo, Cordillera Occidental, Cordillera Oriental y Central son los lugares de procedencia de los cráneos de esta colección.

Cráneos deformados (dolicocéfalos y braquicéfalos)

Referencia cultural: Desconocido, proceden de Otavalo, Cotacachi, otros.

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Chamán Bahía con deformación craneal. Datación aproximada 500 a.n.e. - 650 d.n.e.

"Ídolo de Esmeraldas, costa del Ecuador; cabeza deformada, tocado y adorno nasal. Sendas serpientes se enroscan en sus brazos. Terracota de la colección del Museo Etnográfico de la Universidad Central del Ecuador".

Texto obtenido de Humanitas, Boletín ecuatoriano de antropología I-1, 1958.

HISTORIA DE LA COLECCIÓN

Quotes

Incendio antiguo edificio de la Universidad Central, 1929.

    La colección del MAAS está conformada por los aportes de Max Uhle, Jacinto Jijón y Caamaño, Alexander Hirtz, Antonio Santiana y María Angélica Carlucci de Santiana. Además de custodiar y sumar objetos a la colección del museo, perpetuaron su investigación y difusión científica.

    El incendio de 1929 destruyó gran parte de la colección, objetos recogidos y donados por Max Uhle durante sus investigaciones, así como instrumentos modernos traídos por el Dr. Gabriel García Moreno para la Universidad en el mismo año. Posteriormente, con los aportes de Jijón y Caamaño, Antonio Santiana y Carlucci la colección se recuperó sumando elementos líticos de investigaciones en paleontología, así como de cerámica y cráneos cedidos al museo por el Dr. Santiana. 

    La colección es diversa y entre los objetos que conserva, están: cráneos con distintos rasgos morfológicos; material lítico en obsidiana y hachas de piedra; estatuillas “Venus de Valdivia”; rostros y torsos de La Tolita; figurillas antropomorfas Guangala; ocarinas; cuencos y cántaros ojivados con pintura negativa de Pasto; metalurgia y herramientas como hachas de cobre y porras con forma de estrella; ornamentos de concha spondylus y hueso; ollas globulares, vasijas antropomorfas y zoomórficas Panzaleo y Cosanga Píllaro; vasijas antropomorfas y cuasi figurativas de Puruhá; sillas con base antropomorfa y zoomorfa Manteño Huancavilca; aríbalos y ollas de pedestal con asa lateral Inca (1.460 – 1.532 d.C.).

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Dr. Antonio Santiana, director del museo desde 1959 hasta 1966. Médico y autodidacta cedió al museo la colección osteológica de cráneos (deformados y normales) y la etnológica. Fundó la revista “Humanitas”, el primer “Boletín ecuatoriano de antropología” en 1958.

Craneología

GALERÍA

Los estudios antropológicos en craneología del siglo pasado intentaron diferenciar las particularidades y características raciales de los cráneos, con el objetivo de hacer más precisa su descripción somática. La colección cuenta con 68 cráneos braquicéfalos, dolicocéfalos y normales, algunos con signos de deformación anteroposterior de Yaguarcocha, Cotacachi y Atuntaqui. Los investigadores más destacados en esta área fueron Paul Rivet, invitado a Ecuador por Jacinto Jijón y Caamaño y el Dr. Antonio Santiana, director del museo.

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Cráneos deformados I.

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Cráneos deformados II.

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Cráneos deformados III.

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Cráneos con deformación intencional craneal: braquicéfalos, dolicocéfalos y no deformados.

Cerámica arqueológica

Se compone de objetos elaborados en cerámica de las más variadas características y formas, destacan las figuras antropomorfas y zoomorfas. En su diversidad las piezas presentan decoraciones iconográficas, de pinturas minerales, bruñidos, elaborados en técnicas como moldeado, modelado, paleteado, etc. Los objetos más característicos se destacan por su conservación y detalles impresos en su superficie a través de la cocción o incisiones decorativas.

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Figurines y torsos.

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Aríbalo Inca policromado.

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Cuencos y vasijas Pasto.

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Compotera, técnica paleteado.

Lítica

Objetos extra corporales empleados por el ser humano como complemento para realizar un determinado trabajo. Estos artefactos tienen bordes activos o filos que demuestra huellas claras de uso. Eran utilizados como herramientas, armas y en diversas actividades; entre ellas, como intermediarios para producir transformaciones técnicas en la materia prima para trabajar otros objetos.

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Porras, taptanas, boleadores y pezas discoidales para pescar.

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Sillas en U, Manteño - Huancavilca con base antropomorfa.

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Hachas y azadones de piedra. 

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Piezas y núcleos de obsidiana, proyectiles, lascas, raederas. Período neolítico-preformativo.

Metalurgia

Objetos de uso ritual, funerario y utilitario que reflejan la aleación de oro, cobre y platino pertenecientes a las Culturas Tolita y Milagro – Quevedo. Destacan los adornos corporales en base de oro, plata, platino, tumbaga, cobre dorado y diversas aleaciones elaboradas en varias técnicas de metalurgia.

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Hachas y hachas moneda, Cultura Milagro Quevedo.

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Hachas de cobre y hachas moneda Milagro - Quevedo.

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Metalurgia, orfebrería, ornamento y joyas. Período de Desarrollo Regional e Integración.

Aerófonos

Son instrumentos musicales que producen el sonido mediante la vibración interna del aire. Pueden ser elaborados en cerámica, hueso, madera y tener varias formas como silbatos, botellas, flautas, etc. La colección del MAAS, conserva aerófonos y ocarinas elaborados en cerámica.

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Aerófono antropomorfo.

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Aerófono antropomorfo.

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Aerófono antropozoomorfo.

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Aerófono antropozoomorfo.

Textiles

Única pieza textil con incrustaciones en metal. Aunque no se han conservado las suficientes muestras de tejidos, redes o cordeles hasta la actualidad, se tiene conocimiento mediante tejidos en cerámica y barro sin cocer que se utilizaba lana, fibra de cabuya y especialmente algodón para fabricar prendas de vestir, velas para las embarcaciones, sogas, alpargatas u oshotas.

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Pulseras de base textil con incrustación de metales.